El mundo virtual, con
sus redes sociales, propicia que pensamientos minoritarios encuentren un foro,
lo que es muy bueno. Extraño es que ese encuentro sirva para que se reproduzcan
los mismos vicios de las mayorías. Un montón de gente que piensa igual se
encuentra, se cierra en grupos muy específicos y pierde contacto con pensamientos
diferentes.
Aislados, los iguales
se retroalimentan, radicalizan y acaban atrofiando los músculos de la
tolerancia. Ya no son minorías: son mayorías en miniatura.
Más, como todos
sabemos, una lagartija no es un yacaré pequeño.
Humberto Gessinger
http://faunacolombianaduvanzam.blogspot.com.ar/

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